Esta es una lista de algunos de los temas dados en estos 10 años de Vinos Filosóficos…

1. ¿Cómo organizo mi año…? 1. ¿Cómo organizo mi año…?

2. “Pensar la vida y Vivir el pensamiento”Decidí empezar el año pensando con ustedes la esencia de la tarea filosófica, por eso el título de este Encuentro. Es una propuesta que tomó del filósofo francés contemporáneo André Comte-Sponville y que quiero compartirles.Se trata de una invitación para llevar una “vida examinada”, una vida “con sentido” (porque la vida puede vivirse también en piloto automático, “sin un sentido propio”). Consideró que ésta es una de las tareas centrales de la filosofía: darnos herramientas críticas para organizar nuestra existencia como un “proyecto” personal.Y todos podemos “pensar la propia vida” porque “todos somos filósofos”, es decir, todos somos capaces de tematizar reflexivamente nuestra existencia. El problema está, claro, en que nuestro modo de vivir no siempre es elegido personalmente y en que la vorágine del tiempo presente no nos permite la pausa necesaria para esta disposición al pensar. Además, “vivir el pensamiento” implica ser consecuentes con lo  discernido y llevar a la práctica lo que pudimos “visualizar” como decisión personal. “NO pensar la vida” es ser “inconsistentes” (como una hoja que el viento empuja y amontona) y “NO vivir el pensamiento” es ser “incongruentes”, supone permanecer disociados, tironeados por una división interna que es el fruto de la confusión y falta de lucidez.Dice Sponville: “no se filósofa para pasar el tiempo ni para juguetear con los conceptos: se filósofa para salvar la piel y el alma”. Por eso los espero para tomarnos la vida en serio…

3. “Pensar mejor para Vivir mejor”

4. “Despertando nuestra actitud filosófica…”Partimos aquí de la premisa de que “todos somos filósofos, pero lo hemos olvidado o no tenemos este rol suficientemente presente”. Por eso la invitación a esta actividad tiene por finalidad motivarnos a revisar y recuperar nuestra actitud filosófica, esto es, nuestra capacidad de asombro, ocio, escucha, sospecha… Recuperar el niño…, el “comodín” que llevamos dentro para ser algo más que “simples figuras” del mazo de la existencia…Se entenderá que no estamos hablando de la juventud como una etapa cronológica sino como actitud vital, como un modo de instalarse existencialmente frente a las cosas y los otros. Es una invitación para “volver a ver”, para “ver de nuevo”, así como con Antoine de Saint Exupéry, el autor de El Principito, se descubría un elefante digerido por una boa allí donde la mayoría solo llegaba a visualizar un sombrero… “Asombrarse ante la existencia, no es algo que se aprende, es algo que se olvida” afirma Jostein Gaarder (filósofo noruego autor de “El mundo de Sofía”). De tomar conciencia de esto se tratará este encuentro…

5. ¡Asombro mío!, ¿dónde estás?

6. “El tiempo del ocio…, una decisión existencial” Para nosotros “el tiempo es dinero” y esto nos hace vivir “neg-ociosos”, es decir, “no-ociosos”, porque estamos en una cultura que nos define por lo que tenemos y todo se mide en términos de cantidad: “cuanto más tenés, más sos”. Nos distinguimos por ser los herederos de la sociedad moderna del trabajo, del tiempo reducido a utilidad, de la actividad vuelta vorágine, de un mundo que sólo se lee en clave de consumo y de Mercado. La trampa es que “tener no es gratuito”, demanda más esfuerzos y esto “nos hipoteca la propia vida”. Exige una mayor entrega personal a la “producción de riqueza” y la consecuencia está a la vista: hay menos tiempo disponible para la pausa, los afectos, el OCIO EXISTENCIAL.El filósofo alemán Josef Pieper, en su famoso libro “El ocio y la vida intelectual”, lo definió como una “actitud del alma” “un callar”, “un dejar de hacer”, “una contemplación festiva”, “la gozosa actividad de la no-actividad”. Yo agregaría que el ocio es un tiempo nodal sobre el que debe articularse la mismísima cotidianeidad y, si esto se logra, la vida personal podrá transmutarse como el metal en oro.Bueno, te invito a “compartir un rato de ocio…”, fijate si no estás demasiado “ocupado…”

7. La filosofía como experiencia cotidiana

8. “Se filosofa para salvar la piel y el alma…”

9. ¿Terapias o Filosofía?

10. En el fondo de la caverna de Platón. La famosa alegoría que Platón presenta en su libro de “La República” es una imagen formidable que, tras muchos siglos de historia, puede seguir facilitándonos el análisis de nuestro tiempo en torno a temas como la libertad y, especialmente, la verdad. Platón pensó aquél relato de alto contenido pedagógico (esos prisioneros sentados en el fondo de una caverna mirando las sombras proyectadas en el fondo) para mostrar el camino que va de la ignorancia a la sabiduría, de la esclavitud a la emancipación y entendía que el largo ascenso de la oscuridad a la luz era el destino de “los aristoi”…, los mejores…, los filósofos, enamorados por definición, de la verdad. Para él, alcanzar este conocimiento, era el resultado de un proceso de ascenso cognitivo pero a la vez, espiritual. Sócrates ya había puesto el acento en el reconocimiento de la propia “ignorancia” como clave de toda búsqueda auténtica y Protágoras, el sofista, había hecho temblar todos los cimientos con su afirmación de que “el hombre es la medida de todas las cosas…”. Pero la discusión del tema ya había empezado antes, con la idea del ser único y acabado que planteaba Parménides frente a la realidad como un fluir inagotable que sostenía Heráclito “el oscuro”… Dos milenos y medio después, en el escenario posmoderno, ¿qué será para nosotros la verdad? ¿Es posible alcanzarla en medio de “la sociedad de la comunicación generalizada”? ¿Será una verdad única, oculta tras los velos de la información y la publicidad, o una construcción social, resultado de los múltiples juegos del discurso? ¿Existen verdades universales o se configuran según el cristal con que se mire? ¿Hay una realidad última y verdadera o estamos más bien en medio de una multiplicidad heterogéneo, pluricultural, históricamente situada y abonada por las culturas que la configuran…? ¿Podemos salir del fondo de la caverna hacia la radiante luz de la verdad o pasamos de una caverna a otra, quizás con más aire y luz pero siempre limitada…? Los esperamos en este próximo vino filosófico para indagar juntos, socráticamente, que es esto de “mi verdad”, “tu verdad”, “nuestra verdad”, la verdad…, la VERDAD… , La verDAD… , la VERdad…, l a v e r d a d…, La VeRdAd…

11. ¿Hablamos de la Soledad?La soledad muchas veces se vive como una situación de “aislamiento”, como una experiencia de dolor frente a la vida y  los otros… No se puede o no se sabe aceptar o resignificar alguna pérdida, abandono, ausencia…, y no pocas veces se cubre ese vacío con la búsqueda de relaciones superficiales o efímeras, distracciones banales, o  distintas formas de adicción, en un intento por escapar de ese estado (aunque quizás no se está haciendo otra cosa que escapar de uno mismo…)Es muy sabio el cuestionamiento de André Comte-Sponville, cuando se pregunta retóricamente: “Quien no sabe vivir con uno mismo, ¿cómo puede saber vivir con otro? Quien no sabe habitar su propia soledad ¿cómo podría pasar por la de los demás?”.Estoy convencido que la soledad puede también ser un terreno fértil para conocernos mejor, sentirnos más íntegros y establecer encuentros más auténticos con los otros…  Es en este sentido que el psicólogo y sacerdote francés Ignace Lepp llegó a decir que “sólo en la soledad el yo se capta conscientemente a sí mismo y aprende el sentido verdadero de la existencia”.Estés solo o estés muy bien acompañado, te invito a revisar tus “propias soledades”, para hacer lugar a experiencias más enriquecedoras…

12. “La felicidad, desesperadamente”Dice el pensador francés contemporáneo, André Comte-Sponville, en su libro “La felicidad, desesperadamente” que “no somos felices a veces porque todo va mal…-pero agrega además que muchas veces- no somos felices, aunque no siempre porque todo va mal. También ocurre, y con mayor frecuencia, que no somos felices ni siquiera cuando todo va más o menos bien, al menos para nosotros…” ¿Qué nos pasará? Varias preguntas se me agolpan y te las comparto: ¿estamos “llamados” a ser felices o a hacer felices a los otros?; ¿tiene “precio” la felicidad?; ¿es la felicidad resultado del azar o fruto de una tarea…?; ¿el costo a pagar para “ser felices” en la sociedad de alto consumo será el de la alienación…? Voltaire ironizaba diciendo que “buscamos la felicidad sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo confusamente que tienen una” en tanto Goethe sostiene que “el que produce con alegría y se alegra de lo producido es feliz”. Te invito a preguntarnos juntos sobre este tema, donde pareciera jugarse el sentido último de la existencia personal…

13. El Miedo a ser Feliz

14. Negados a la felicidadEl estar “negados a la felicidad” viene ennegreciendo todo horizonte… Durante mucho tiempo se manifestó como una “vocación a sufrir”, que se respiró en la tradición cultural y religiosa de los que tenemos más de 40. Tanto “nos hicieron la cabeza”, que muchos vivieron –o viven- el ser feliz con culpa, casi como un pecado, conforme a los mandatos de nuestros padres o mayores, que también lo aprendieron así… Entrenados para el esfuerzo, el servicio, la entrega y el sacrificio, fuimos -o somos- unos “negados a la hora de disfrutar”.También hay personas con tan baja autoestima o tan poca confianza en sus recursos, que ni se les ocurre poder conseguir ciertos logros…Sienten que nacieron “perdedores” y parten de la idea de que “ser feliz no puede ser para uno”; consideran que no se merecen nada, llegando hasta el propio autoboicot. Es algo así como una “profecía autoanunciada”, como si se tratara de un “miedo a salir adelante” en lo afectivo, en lo laboral y económico…Y además la sociedad actual no ayuda en nada… Es una “sociedad del rendimiento” -dice el pensador surcoreano Byung-Chul Han- construida sobre la libertad y el “mandato de ser feliz”,  pero que arrastra una “crisis de gratificación”, donde el sujeto se dispersa sin lograr una meta u objetivo.Imposibilitado de alcanzar el “modelo de felicidad” presentado por el sistema, el sujeto se percibe deficiente y fracasado, y se entrega y renuncia, frente a la constante “exigencia de iniciativa” del mercado laboral y de la publicidad…  Se termina abriendo así tal abismo entre “el yo real” y el “yo ideal”, que el resultado solo puede ser frustración y autoagresión. Y por si esto fuera poco, no sabemos  diseñar (porque tampoco nunca nos enseñaron)  nuestra propia escenografía de felicidad… En fin, si el tema les resuena en algo, los espero…

15. El miedo no es zonzoEl miedo no es zonzo” dice el refrán con razón, por eso sería importante escucharlo…  ¡No hay miedos injustificados!, y aunque fuimos educados en el miedo propongo una nueva mirada: dejar de convertirlo en un problema para verlo como una señal… Hago propias así las palabras del psicoterapeuta argentino Norberto Levy: “el miedo es una señal que indica que existe una desproporción entre la magnitud de la amenaza a la que enfrentamos y los recursos que tenemos para resolverla.”De esto voy a hablar, de nuestros miedos, desde el más raigal miedo a la muerte hasta el miedo a vivir, pasando por el miedo a la libertad,  a estar solos, “a poder”, a “ser distintos”, al que “es distinto”, etc. Hablar de nuestros miedos es, no sólo empezar a reconocerlos, sino también habilitarnos a hablar de nuestros límites. Los invito a reflexionar sobre esta emoción básica y sobre los recursos con los que podemos contar o que podemos desarrollar para enfrentar tales vivencias – reales o imaginarias- de amenaza…  Los espero.
16. ¿Cómo manejo mi enojo?

17. Enojo, Rabia, Ira… ¿cómo andamos? Pensar “el malestar de la cultura” puede ser tarea de la psicología (como lo hiciera Freud por 1930), pero también es claramente un motivo de reflexión y abordaje filosófico… Miremos sólo como anda la gente: irritada, pierde la calma fácilmente, se enoja por cualquier cosa… Y cuando hablo de “la gente” me incluyo…, te incluyo… Los nervios, el fastidio, el maltrato flotan en el ambiente y a veces sólo una pequeña chispa es suficiente… Pareciera que vivimos por momentos en la sociedad de la rabia.Por ejemplo el enojo es una respuesta recurrente a situaciones frustrantes de la vida ordinaria  que de alguna manera podemos legitimar… Ocurre que el tema no es tanto el hecho de enojarse sino el bajo umbral de respuesta a la hora de hacerlo, o con quien lo hacemos. Y el enojo muchas veces no queda allí, escala… ¿Vieron ese film de los 90 titulado “Un día de furia”, con Michael Douglas o una película “tan nuestra” como  “Relatos Salvajes…”?                     ¿De dónde vendrá tanta ofuscación e irritabilidad…?  Podría arrimar algunas primeras razones como la inseguridad, la inflación, la corrupción, la impunidad, para citar sólo algunas, ¿pero serán estas suficientes?, ¿no hay otras?, ¿no habrá causas más profundas…? ¿Por dónde pasa hoy este malestar en nuestra convivencia cotidiana, en nuestra gran ciudad…? ¿Podemos sustraernos a estas agresiones o desarrollar algún tipo de respuestas menos brutales, más equilibradas…?De cómo manejemos estas situaciones dependerá buena parte de nuestras relaciones cotidianas pero también se pone en juego nuestra salud emocional y física. ¿No será cuestión de pasar de estos comportamientos “destructivos” que dañan todo, a otros más resolutivos que salven la convivencia social?Los invitó este fin de semana a que hablemos de nuestras respuestas emocionales, para conocernos más profundamente, para saber preservarnos y preservar a los demás de conductas violentas, para buscar nuevos equilibrios e intentar vivir mejor. Los voy a estar esperando (pero si no vienen, no me voy a pelear 🙂

18. ¿Cuánto de frustración puedo soportar?

19. ¿Cómo anda tu Autoestima?Es la primera vez que vamos a hablar de la autoestima y creo que no lo hice antes porque todos hablan del tema… Lo hacen los libros de Psicología, los de Autoayuda, los programas de información general de la TV y la Radio… De hecho, mucho antes de que fuera una “cuestión de moda”, ya se ocuparon de ella la Pedagogía y la misma Filosofía.  De todos modos, y más allá de que hoy tengamos tanta información sobre la cuestión, me decidí a traerla a nuestro espacio de reflexión de los Vinos Filosóficos, porque quiero que la pensemos juntos…Es patente que la autoestima se desarrolla durante toda la vida, porque supone un aprendizaje constante, pero también es claro, que la marca que imprime en los primeros años de crecimiento en el niño y el joven, resultan fundamentales. Sabemos que si este “Amor de si”, esta “Valoración de uno mismo”, esta “Consideración positiva de sí” no se estimula suficientemente en esos primeros años de vida, arrastraremos una “baja estima de nosotros” a la etapa adulta; y si bien esto podrá ir modificándose, hacerlo implicará una denodada tarea…Supondrá mucho trabajo interno…, un enorme esfuerzo para poder  resignificar “la mirada de uno mismo”, recompuesta ahora desde “otras miradas” más aceptantes y amorosas -frente a las ausentes o escasas de aquellos primeros años-. Habrá que “remar contra corriente…”, habrá que “re-aprender”, y esto implica “des-aprender” y hasta un cierto punto, “re-inventarnos”.Si tenés ganas de ver, junto a otros, cómo andamos con nuestras respectivas autoestimas, sumate al encuentro de este viernes… Como afirma George Eliot (seudónimo masculino de Mary Anne Evans): “nunca es demasiado tarde para ser la persona que podrías haber sido”

20. La Libertad como exigencia y conquista. ¿Qué tema el de la libertad no…?¿Somos o no somos libres? ¿Somos más o menos libres, un poquito, mucho, nada…?¿Cómo nos sentimos a la hora de tomar nuestras decisiones, a la hora de elegir…?En el Mundo griego la libertad quedaba sometida a las fuerzas divinas, que jugaban sus rencores y cóleras en el escenario “trágico” de la historia humana. El Cristianismo condicionó la libertad con el “pecado original” y la resignación frente a la “voluntad” de Dios. El Existencialismo de Jean Paul Sartre exaltó la libertad hasta el punto de afirmar que el hombre está “condenado a ser libre”. Miradas…, opiniones… y nosotros en el medio.En lo personal, considero que no nacemos libres sino que la libertad se busca, se conquista… El jesuita español Masiá Clavel afirma que: “en vez de hablar de que el hombre es libre, es preferible comenzar diciendo que este ser, capaz de esclavizarse y esclavizar a los demás, experimenta también una exigencia de liberación”Ni la sumisión al destino, ni la culpa de Adán, pero tampoco la ilusión de una libertad absoluta… Te espero este viernes para compartir esta reflexión y preguntarnos juntos: ¿hasta dónde, nuestras acciones, son el resultado de “libres” decisiones?

21. ¿Qué hago con la culpa?

22. Acerca de la memoria y el olvido

23. Sísifo y una roca para cargar Les propongo que me acompañen este sábado en la reflexión que haré a partir de Sísifo, un personaje de la mitología griega castigado por los “dioses” a un trabajo inútil y sin esperanza: subir a la cima de una montaña una roca que, llegada arriba, volvía a caer una y otra vez… Es el símbolo de una tarea absurda, que recuerda nuestra rutina y que Sísifo aprendió a vencer. Es también una invitación para pensar nuestro diario vivir, para superar toda resignación y poder asumirnos más auténticamente… Los espero (no olviden sus propias rocas…)      “Suele suceder que las decoraciones se derrumben. Levantarse, tomar el tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, la comida, el tranvía, cuatro horas de trabajo, la comida, el sueño y así lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado con el mismo ritmo, es una ruta que se sigue fácilmente durante la mayor parte del tiempo. Sólo que un día se alza el por qué y todo comienza…, comienza con esa lasitud teñida de asombro; comienza, esto es lo importante. La lasitud, está al final de una vida maquinal, pero inicia al mismo tiempo el movimiento de la conciencia, la despierta y provoca su continuación y la continuación es la vuelta inconsciente a la cadena o el despertar definitivo…”  Albert Camus. El mito de Sísifo

24. ¿Cómo vivir sin rendirse a la Rutina?

25. Vida y Creatividad

26. ¡Gracias a la Vida! ¿Hace mucho que no agradeces? ¿Te reconocés como una persona agradecida o no? Quizás lo seas, porque la Vida te dio la oportunidad de reconocerla con todos sus dones o porque tu propia sensibilidad -tu personal búsqueda interior-, te llevó a esta actitud de reconocimiento y descentramiento.El que aprende a agradecer es porque “aprendió a recibir” y sólo aprende a recibir el que es capaz de ir más allá de sí mismo.  La gratitud es la virtud de “la reverencia a lo que funda…”, del “dar sin retorno…”, de “la fiesta de la memoria…” dice con agudeza André Comte-Sponville.  Pienso honestamente que quien no sabe agradecer, no ha podido aún dar el paso indispensable para “salir de sí…” Agradecer es sinónimo de “saber compartir” y es también una “declaración de amor” al otro que se entregó primero con su presencia, su regalo o su gesto amoroso. La gratitud es una capacidad que el egoísta ignora, el soberbio devalúa y el resentido rechaza. Ella define nuestro modo de “pararnos” frente a la Vida y de “entramarnos” con los otros. Quien no tiene “nada” para agradecer es porque no aprendió a vivir o porque esta “muerto” en vida.Venite para agradecer juntos…,  para “empezar” a hacerlo si te reconoces íntimamente como alguien desagradecido…,  o para “seguir” agradeciendo, si esta disposición ya forma parte de tu vida. Te espero.

27. El Humor es cosas seria…

28. Cuando nos atraviesa el Dolor…

29. Hablemos de la Muerte

30. ¡Qué lío, tengo que decidir! (¿cómo hago?)   ¿Cuántas veces paso por situaciones  donde “no sé para dónde disparar…”, donde tengo la sensación de que me ahogo en un vaso de agua…, de que otros eligen por mí o de que elijo tarde o elijo mal…?Además, si “tener que decidir” se asoció históricamente al ejercicio de la libertad y a la acción de la voluntad…, luego de los actuales aportes de las neurociencias, entran también a pisar fuerte nuestras emociones… Sí, el proceso a seguir en la toma de decisiones no es fácil, sobre todo por esta emocionalidad que se juega allí.Por qué no tratar entonces de poner las cosas un poco en orden para PODER TOMAR LA MEJOR DECISIÓN… Veamos: ¿tengo claro cuál es el tema o problema, mis intereses, prioridades y alternativas que manejo…? ¿Soy consciente de mis temores, emociones, debilidades y puntos fuertes…? Considero mis tiempos y a quienes más puedo afectar con mi decisión…?En estos encuentros próximos mi intención es que podamos abordar este delicado tema de la toma de decisiones, frente a cualquier situación que se nos presenta, para ver qué pasos podemos dar con el fin de elegir la mejor opción posible. Los espero.

31. Entre Decisiones y Emociones…

32. La experiencia personal del mal

33. “¿Y si hablamos del amor…?” ¿Quién, honestamente, no quiere ser amado? ¿Quién, razonablemente, puede sostener en el tiempo su voluntad de cerrarse al amor? Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando hablamos del amor? ¿Podemos hablar de un “buen amor”, frente a otro que no es tal? El amor, sin duda salva, ¿pero puede también extraviarnos?; ¿es eso amor…? Hay amores y amores: estilos para amar, experiencias de amor, dificultades amorosas, pero quien considera que nunca amó o que nunca ha sido amado, se pone fuera de la dimensión que nos hace exclusivamente humanos… Es que el amor, imprime un sello distintivo a nuestra animalidad, “humaniza” nuestra raíz más bestial.El amar y ser amado exorciza nuestros miedos, lima nuestras aristas más duras, desarma nuestras defensas más cerradas, abre nuestro horizonte, nos proyecta en el tiempo y “da sentido” a nuestra existencia. Hablar del amor es referir a lo más hondo de la experiencia humana. Es remitir a nuestras opciones fundamentales, cargadas de expectativas, sentimientos, dudas y temores… Hablar del amor es hablar de lo que funda y da  sentido a nuestra vida; es decidirse a hablar de lo que “uno es” y de lo que “uno podría llegar a ser” gracias a la fuerza de su alquimia. En esa “cuna afectiva” va tomando cuerpo nuestro nombre: nos reconocemos Juan, Marta, Ernesto, Julia, Carina o Jaime. En ese “espejo del otro” que nombramos y nos nombra, se delinea nuestra piel y se juega nuestra carne. Sí, definitivamente, nos “humanizamos en el amor…”

34. Volvamos a hablar del amor

35. “El amor…, en los tiempos que corren…” ¿Cómo vivimos la dimensión amorosa en estos “tiempos que corren”? Digo “que corren”, en parte, por ser el presente en que habitamos, pero más aún, por el hecho de estar inmersos en un “turbocapitalismo” que tiene por eje la velocidad de la información,  el transporte, las comunicaciones y que parece haber alcanzar también a nuestros vínculos… Escuchamos hablar entonces del amor “light” o del amor “líquido”, como representación de uniones fugaces, sin mayor compromiso, responsabilidad y profundidad; ¿pero es necesariamente así?No lo creo. Carl Rogers, gran inspirador de una psicología de corte más personalista, habla de “la revolución en el matrimonio y la pareja” con un profundo optimismo. El filósofo francés Paul Ricoeur, aprecia el tránsito de modelos amorosos fuertemente institucionalizados a relaciones que descubren la ternura de la comunión sexual. La historiadora Michel Perrot, sostiene que no rechazamos “el nido” pero si “el nudo”, porque aprendimos a valorar la libertad individual y las relaciones igualitarias y flexibles, más conformes al deseo y el amor que al deber y la norma.Considero que podemos rescatar muchos aspectos positivos de este presente, si nos “detenemos” a mirar las relaciones amorosas desde otra perspectiva. Te invito este viernes a profundizar en este tema, para ver si nuestras relaciones  actuales “corren”, dejando atrás el amor, o “transitan” inéditas formas de expresión y de encuentro…

36. El aroma del Amor

37. ¿Fidelidad o Infidelidad?

38. “Amistad, divino tesoro…”

39. “Los vínculos: la experiencia de ser Puentes…”

40. Vínculos que invalidanLas dificultades que me transmiten los consultantes o los alumnos y mi propia experiencia de vida, me han llevado a reconocer vínculos que, aunque cargados de afecto, cariño o “amor”, no dejan de ser por eso “relaciones que nos invalidan”.  Sí, se suele hablar de “relaciones tóxicas”, “de apego”, “codependientes”, etc., pero yo prefiero hablar de “relaciones que invalidan” para correrme en parte de una lectura estrictamente psicológica y abrir el “diafragma de nuestra lente” a lo socio-cultural y a lo filosófico…¿Qué quiero decir con esto de “relaciones que nos invalidan”?: estoy hablando de esos vínculos que se empiezan a configurar en el molde familiar donde hemos nacido y crecido y continúan en el “formateo escolar”, pero que también abarcan los “estímulos” que hoy recibimos permanentemente del medio en el que estamos insertos como profesionales, ciudadanos, consumidores, espectadores, interactuando en cada una de estas áreas de nuestra trama social. Cuando hablo de este tipo de vínculos, estoy hablando, en definitiva, de relaciones que:• en lugar de hacernos crecer y desplegar, nos anclan, nos limitan, nos recortan en nuestra libertad y creatividad… • en lugar de traernos felicidad, nos traen más bien sufrimiento… • en lugar de enriquecernos, nos empobrecen… • en lugar de serenarnos, nos inquietan y enferman… • en lugar de facilitarnos el disponer de nuestras energías para proyectarnos en las diversas áreas de nuestra vida profesional y social, nos aplastan y restan vitalidad… • en lugar de echarnos luz sobre el sentido de nuestra existencia, lo ensombrecen… • en lugar de simplificar la vivencia del amor común, la vuelven tortuosa y hasta perversa….  En conclusión, nos invalidan porque nos dejan sin fuerza y sin confianza en nuestros recursos  para enfrentar el desafío de vivir… Los espero para ahondar en el reconocimiento de estas “relaciones que nos vuelven inválidos”, y buscar otras más sanas…

41. ¿Amar o Depender?

42. Nuestra vivencia del “tiempo”

43. “El precioso presente…”

44. “¡Paren el mundo, me quiero bajar!”

45. “La máquina del tiempo” (o cómo nos devora la inmediatez)

46. Elogio de la lentitudAntes de que la tiranía del reloj rigiera nuestro pulso, el hombre se movía conforme a los ritmos dictados por el “tiempo natural”: el amanecer, el cenit solar, el crepúsculo…; la espera del fruto, la cosecha, la poda… En la modernidad, conforme avanzaba la revolución industrial, la aceleración del tiempo pasó a ser sinónimo de productividad, rendimiento, eficiencia, ganancia… ¿Y hoy, qué nos pasa…, cómo es el compás de la vida cotidiana? Sabemos y sentimos en el cuerpo y en el espíritu lo que la vorágine del tiempo impone y marca: estrés, depresión, irritabilidad, comunicaciones superficiales,  resquebrajamiento de los vínculos, etc. El periodista canadiense Carl Honoré (radicado en Londres) mostró en su libro el “Elogio de la lentitud” cómo, desde fines de los años 80,  todo un movimiento “slow” (lento en inglés) viene tomando forma, intentando proponer una “desaceleración” de nuestros ritmos de vida, una toma de conciencia de cómo trabajamos, comemos, hacemos el amor o vivimos, para apostar por una vida más equilibrada y saludable… No se trata de abandonar necesariamente nuestras ciudades o trabajos o demonizar los avances de la tecnología, pero sí de tomar la decisión de transitar un “tiempo más humano”. Te invito este viernes a “tomarte tu tiempo”, para pensar sobre todo esto…“Ahí es a donde conduce nuestra obsesión por la rapidez y el ahorro del tiempo. La rabia flota en la atmósfera: rabia por la congestión de los aeropuertos, por las aglomeraciones en los centros de compras, por las relaciones personales, por la situación en los puestos de trabajo, por los tropiezos en las vacaciones, por las esperas en el gimnasio… Gracias a la celeridad, vivimos en la era de la rabia”. Carl Honoré. Elogio de la lentitud

47. “Vivir sin parar”

48. El precio de Resignar…En las consultas, me encuentro con mucha gente que resigna…; resigna por comodidad, “por amor”, para no hacer sufrir, para no enojar o enfurecer al otro, por miedo a perderlo o lastimarlo… El gran problema de esta actitud es el precio que terminamos pagando por ello. Porque no es lo mismo resignar que discernir y priorizar. Si uno opta x algo luego de una deliberación y consiguiente decisión, postergando o descartando otra opción, no se tiene la vivencia de estar RESIGNANDO sino de estar ELIGIENDO.Resignar lleva a acumular enojo y se termina estallando; se tiene la sensación de que uno siempre se posterga y de que el otro no reconoce o considera el sacrificio que uno hace. Resignamos al no elegir, al no escucharnos, al no sentir nuestro cuerpo y emociones… La resignación se asemeja a una olla a presión. Resignar y volver a resignar es acumular y lo que asoma a la distancia es la tormenta, el estallido, la venganza.  ¿Pero entonces, por qué tantas veces caemos en la resignación en la vida familiar, con los amigos, en el trabajo, en los proyectos personales? De esto quiero que hablemos en nuestro encuentro de este viernes, ¿de por qué lo hacemos…? Se trata de encontrar “razones” y, en todo caso, ver si estas razones “valen o no la pena”. Que quede claro: “si elegimos, no resignamos…; si resignamos, no elegimos.” Los espero.

49. “¡Al menos…, amarra tu camello!”

50. “Entre la palabra y la escucha…”

51. Estamos hechos de palabras¿Nunca pensaste que sos hijo y heredero de las palabras de otros y que esas palabras te constituyen y atraviesan…? Por eso se dice que “el hombre es el lenguaje” y que somos “animales lingüísticos…”; en el lenguaje nos humanizamos y es por la palabra que nuestra animalidad se espiritualiza…Por el aprendizaje nombro y doy sentido a “una realidad” que es el eco de una tradición que me precede.Es la palabra la que nos hace entrar en un “marco de significaciones” que me permiten comprender, organizar, “construir mi mundo” como un “co-relato del mundo de los otros”, y la atmósfera de todo esto es la cultura… ¡La palabra…, herramienta poderosa!, nos permite nombrar, significar, construir entornos, pero nombrar es definir y definir es “recortar un mapa…”. Por eso la palabra es a la vez “apertura” y “cierre”: nos abre a la maravilla de “una realidad” a la vez que nos cierra a la multiplicidad de “otras”.He aquí el milagro y el límite de la palabra, porque mi comprensión de un “mundo” nace con la impronta de mi grupo de pertenencia; ¿cómo romper entonces el cascarón de mi propio discurso, que no es más que la palabra ya dicha por mi raza, mi pueblo, mi familia…? ¿Cómo flexibilizar el lenguaje ya moldeado para darle lugar a otras significaciones y a otras voces…?Será la aparición del otro, del “distinto”, lo que me habilita a salir de ese ensimismamiento cultural, pero sólo en la medida que le deje un lugar. Sí, la palabra que nos constituye está también dirigida al otro, supone interlocutores, intercambio de perspectivas, puesta en juego de discursos diversos y multiplicadores en el ida y vuelta del “diá-logo.”Sólo este ejercicio nos permitirá dinamizar “las palabras originales”, muchas veces fosilizadas, para hacer lugar a un círculo virtuoso que nos abra al encuentro del otro, que es distinto por el solo hecho de tener “su propia voz” y que “espera y demanda” un alguien dispuesto a reconocerle y escucharle… Te invito a este encuentro del Viernes para que “nos dejemos atravesar” por las palabras…

52. La Escucha como ejercicio cotidiano… El reconocido pensador chileno Rafael Echeverría (autor de Ontología del lenguaje) afirma que “hablamos para ser escuchados…” y que “el  escuchar es el factor fundamental del lenguaje”. Pero en la vida cotidiana hay muchas interferencias, “ruidos” que nos dificultan la posibilidad de una escucha sin prejuicios, más atenta, empática, despojada, cálida…¡Qué difícil que es escucharnos bien!, en serio, no haciendo “como si”, poniendo la cara nomás, esperando que el otro terminé de hablar para meter “nuestro bocadillo” o peor aún, interrumpiéndolo permanentemente para contarle que a uno le pasó algo igual o parecido. Nos escuchamos mal, digo, porque estamos pensando más en lo que vamos a contestar que en lo que el otro nos está diciendo, o incluso, con la mejor disposición del mundo, pensando en el “consejo” que pueda ayudarlo más, mientras  nos distraemos de lo que nos comparte.Es que escuchar “mejor” implica todo un aprendizaje, una toma de conciencia de nuestros límites, una real disposición de apertura al otro y la adquisición de ciertos hábitos para una mejor comunicación.No es fácil, pero es un esfuerzo que vale la pena si lo que está en juego es mejorar nuestros vínculos, especialmente con quienes nos son más cercanos en nuestra vida de relación. ¿Tenés ganas de escuchar y de que te escuchen mejor? Te espero entonces.

53. ¿Por qué es tan difícil entendernos?

54. Nuestra comunicación en la era de lo virtual

55. ¿Por qué me cuestan los Cambios?

56. La revolución “interna

57. “Somos una hebra en la trama del mundo”-¿Cómo vivimos?, o mejor, ¿cómo habitamos…? -¿Cómo estamos y nos sentimos en estas grandes urbes? -¿Cuál es nuestro modo de instalación existencial…? (para decirlo más filosóficamente)-¿Elijo vivir así, tengo algún margen de decisión en este punto?-¿Lo pensamos, lo revisamos? -¿Estamos “viviendo” o “sobreviviendo…”?Es que, la vorágine de nuestra sociedad mercantil nos hace probablemente creer que nuestro modo de existir es el único posible: comprar, vender, dominar, poseer, manipular…; pero el legendario Jefe indio Seattle, allá en el “Lejano Oeste norteamericano”, nos dio un ejemplo de enorme sabiduría sobre otra forma de entender nuestro entorno y el vínculo que nos une con los otros, con la naturaleza, con las cosas. La tradición nos cuenta que a mediados del siglo XIX,  cuando el hombre blanco arribó a sus tierras empujado por la fiebre del progreso y el ansia de conquista, para “comprarlas”,  él habría hablado de este modo:”Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra. Todas las cosas están conectadas, como la sangre que nos une a todos. El hombre no tejió la trama de la vida, es apenas una hebra en ella, y todo lo que le haga a la trama, se lo hace a sí mismo” Tenemos en el presente un gran desafío, quizás más grande que el que hayamos tenido nunca: decidir acerca del destino de la especie humana, de todo lo viviente, de la sustentabilidad misma del planeta. André Comte Sponville afirma que el presente reclama “fidelidad al futuro”  y agrega que “la ecología se afirma en la prudencia y por ello concierne a la moral”. Sí, tenemos por delante un tremendo desafío moral. Rodolfo  Kusch nos plantea abandonar el espíritu del “Mercader”, que encuentra el sentido de su existencia en el “patio de los objetos”, para hacer lugar al “ayuno”, que implica abstenerse de las cosas de afuera para encontrarnos en un adentro personal y a la vez comunitario. El ayuno es pobreza, austeridad, silencio, que permite nacer a un orden interior que nos conecta con la naturaleza más profunda.Raimon Panikar también invita a dejar atrás el antropocentrismo moderno, para habilitarse a una nueva visión “cosmoteándrica” (cosmos-dios-hombre). “Yo no soy homocéntrico” aclara, porque no se puede hablar del hombre separado del cosmos y de dios; “vivimos todos la misma aventura”. Te invitó este Viernes y Sábado a pensar, hablar, y quizás mejor…,  a “vivenciar” todo esto. No te lo pierdas.

58. ¿Y si pensamos en la Tierra en la semana de la Tierra?

59. “Pensando nuestro modo de habitar”

60. “Sólo sé que no sé nada…” Sócrates y nosotros.

61. La vigencia de Sócrates…

62. Reivindicando a Epicuro…

63. Mucho para aprender de las “Escuelas de Atenas”

64. “Epicuro, Tomás de Aquino y Albert Camus: tres filósofos de la libertad”

65. “El hombre está condenado a ser libre” (J. P. Sartre)

66. Albert Camus, un pensador imprescindible

67. “Sólo somos en relación”

68. ¿Relaciones YO-TÚ o relaciones YO O tú?Martin Buber, pensador judío contemporáneo fallecido en Jerusalén en 1965, nos puede dar pistas muy significativas a la hora de revisar nuestras  formas de vincularnos en todos los niveles de la realidad. Llegará a afirmar que “No hay un Yo en sí” porque vivimos en un mundo de relaciones…, porque “somos relación”.  M. Heidegger, por la misma época, pero algo después que él, comenzó a hablar del hombre como un  “ser en el mundo” y revolucionó la antropología del siglo XX… Sí, Buber fue entonces un precursor y se convirtió en el más grande referente de la llamada “filosofía del diálogo”.Él considera que hay dos niveles necesarios y complementarios de relación, pero que se ponen en juego de modo muy distinto. Un nivel tendrá que ver con el campo de la cotidianeidad, donde nos movemos en términos de “experiencia”, y el otro con las relaciones “de encuentro” que se presentan como extra-ordinarias y que, a pesar de lo efímero, vertebran nuestra existencia y nos constituyen propiamente humanos.Sí, podemos decir que el “Yo en sí” no existe y que vivimos en un mundo de relaciones, porque “toda vida verdadera es encuentro”… y que, “cuando estoy en presencia de un hombre que es mi Tú y le digo la palabra fundamental Yo-Tú, él no es ya una cosa entre las cosas (…) él es el Tú y llena el horizonte”.Te invitamos entonces a reflexionar sobre nuestros modos de vincularnos con los Otros, con el Mundo y lo Eterno, a partir de esta iluminadora visión que Martin Buber desarrolla en su obra “Yo y tú”, texto fundamental del personalismo dialógico del siglo XX. Te esperamos.“Es el tiempo que has perdido con tu rosa lo que la hace tan importante [le dijo el zorro al Principito]. Es el tiempo que he perdido con mi rosa… repitió el Principito a fin de no olvidarlo…”  Antoine De Saint-Exupéry, El Principito

69. Identidades en construcción

70. “Tránsitos a la subjetividad…”

71. ¿La vida tiene o no algún sentido?

72. Simplificar la Vida

73. Correspondencias filosóficas

74. El desafío de los valores hoy…

75. ¿Y si revisamos nuestros Mandatos?

76. La Moral cambia¿Por qué este tema? Porque escucho frases que son una especie de lugar común: “ya no hay valores”, “ya no hay moral”, “todo da lo mismo”…, planteados con una nostalgia que me preocupa… Es que, como en toda crisis -y más allá de nuestras lamentaciones-, considero que estamos frente a una “nueva oportunidad” para repensar nuestra dinámica social, nuestra propia escala de valores y la puesta en juego de nuestros juicios y prejuicios…Por eso propongo una reflexión sobre los cambios morales producidos en el tránsito de la Modernidad a nuestro presente, en una especie de paso de la “moral laica moderna” a lo que hoy se presenta como la época del “posdeber”. Veremos así que dejamos atrás una sociedad configurada desde acuerdos éticos preestablecidos para dar lugar a otra, donde los sujetos vamos conformando nuestros propios criterios valorativos, en el juego interactivo de las diferencias. Probablemente se trata de una realidad más compleja, pero sin duda es también más rica para el dinamismo de las libertades y el reconocimiento de lo humano… ¿Te animás a pensar tus juicios y tus propias conductas morales frente a este escenario inédito…? Te esperamos.

77.   ¿Prejuicioso yo…, quién te dijo?

78. ¿Es posible envidiar sanamente…?

79. ¿Te considerás una persona Prudente?

80. “Hombres necios que acusáis…”

81. ¿Qué nos pasa a los varones frente a las mujeres de hoy?

82. “La Impotencia” de los Hombres, frente a la “Potencia” de las Mujeres

83. ¿La Mujer…?, ¡sí que se las trae!

84. “Empoderando a las mujeres, empoderando a la humanidad: ¡imagínalo!”

85. “Consumo, luego existo” Tengo claro que la exposición del tema del consumo no puede reducirse a una simple e ingenua critica del “Mercado” -que por otro lado abunda desde ciertas lecturas ideológicas o económicas- sino que mi intención es presentarles algo más propositivo que supone saber analizar el escenario en el que nos movemos, ver cuáles son nuestras pautas de consumo y finalmente saber desarrollar estrategias que nos permitan ser “consumidores inteligentes y responsables”.Es que el  modo de comportarnos como consumidores va mucho más allá de  un planteo económico. Lo mas significativo queda atrás, como a nuestras espaldas y supone un análisis de orden psicosocial, filosófico y ético. Poder hacer consciente muchas conductas no concientes; poder desarrollar estrategias que desenmascaren los intereses del Mercado o el sistema; poder ver las implicancias que tiene hoy el consumo en relación con la naturaleza (ecología) y con los otros (ecología humana), es parte de este desafío a asumir y abordar en este capítulo.Reflexionemos ahora acerca de la necesidad de comprender nuestra “irracionalidad” en  decisiones y acciones cotidianas (direccionadas por la publicidad y la propaganda), que tanto influyen en nuestros modos de consumir. Dan Ariely en las Trampas del deseo llega a afirmar que al menos esa irracionalidad es de alguna manera previsible, sea que actuemos como consumidores, empresarios o políticos; y que comprender el modo en que podemos ser “previsiblemente irracionales” facilitará nuestra toma de decisiones.Veremos también como Zygmunt Bauman desnuda nuestro comportamiento como consumidores, en tanto que José María Mardones nos invita a una actitud de “autolimitación inteligente” frente a la demanda del Mercado y la filósofa española Adela Cortina nos propone, en nuestro carácter de “ciudadanos económicos”,  una serie de pautas para que nuestro modo de consumir sea responsable,  sin por eso dejar de ser “felicitante”.

86. “Los Trabajos y los días”

87. ¿Cómo es mi relación con el dinero?

88. ¿Los MCS, nos disciplinan o nos emancipan?

89. ¿Somos los sujetos narcisistas de una sociedad posmoderna?

90. La frase de Nietzsche: “Dios ha muerto…”

91. Nietzsche y el entusiasmo de vivirLa filosofía de Nietzsche es una filosofía de la vida. Detrás de ese hombre enfermo, que vive atravesado desde su juventud por la pérdida y la enfermedad y que termina loco el último período de su existencia, hay un enamorado de la vida, un entusiasmado por vivir: es Dionisos la fuerza que lo anima. “Entusiasmo” es una palabra de origen griego que significa  “estar lleno de dios” y para Nietzsche lo estamos (aunque la mayoría no lo entienda). Somos un momento de lo divino que se individualiza en cada uno de nosotros antes de volver a la unidad del Todo. El filósofo lo expresa así en el último verso de su ditirambo a Dionisos: “Eterno ´sí´del ser,Yo soy eternamente tu ´sí´;Pues yo te amo, oh eternidad” El hombre es “un puente tendido entre el animal y el superhombre”. En el superhombre  la “voluntad de poder” es “pulsión de vivir”, vivir con intensidad, quizás hasta la locura… Una obra en devenir -porque el fondo ultimo de la realidad es devenir -, “eterno retorno de lo mismo”, por “un instante somos uno” para ser “Uno por toda la eternidad”. La vida es siempre nueva, pero siempre es la misma, ese misterio profundo que no podemos resolver sino atisbar al reconocer lo trágico de la existencia: todo lo que vive muere para volver a vivir…; la vida personal es única, pero en tanto “única” es parte de “lo eterno”…; lo uno es parte de lo Uno.El espíritu de nuestro filósofo es poderoso, sus palabras son como dardos que impactan en el centro de la existencia, y Nietzsche “el ateo” nos invita a vivir sin “dioses muertos”, idea sabiamente interpretada por  B. Welte en el “Ateismo de Nietzsche” cuando escribe: “el impulso que salta hasta la vida divina es, en verdad, un impulso a la reconciliación de la diferencia entre lo divino y lo humano, (…) hacia una unificación de las dos partes, en la gran boda, la gran entrada de lo humano en lo eternamente divino, como en la libertad, la luz y el gozo de la vida”. Los espero para encontrarnos con Nietzsche y su “entusiasmo” de vivir.

92. “Check-in…, Check-out” (o acerca de la experiencia de viajar)

93. “In Vino veritas”

94. Entre Fundamentalismos y Libertades…

95. ¿”Tengo” un cuerpo o “soy” mi cuerpo…? (Historia del dualismo)

96. Cuerpos a la carta Quiero hablar del cuerpo, porque él habla más de nosotros de lo que cada uno piensa. El cuerpo nos personifica, nos presencializa, nos expresa, nos habilita al encuentro con el otro… Sí, no es que tenemos un cuerpo…,  sino que “somos cuerpo”. Pero hay que volver a hablar de él, a considerarlo, sobre todo porque el Mercado, la Publicidad, los Medios de Comunicación, la misma Ciencia, tienden cada vez a “objetivarlo” más, a empobrecer su carácter “vital”, a trivializar nuestra condición corpórea, a hacer de nuestros cuerpos unos simples “cuerpos a la carta…”El periodista chileno Paul Walder advierte sobre el consumo de tecnologías que modelan nuestra corporeidad, bajo normas estéticas configuradas por un imaginario social que nos divorcia cada vez más de nuestros propios cuerpos, que  terminan siendo “disciplinados” por el mercado laboral o “significados” desde la publicidad y el consumo.Es así que:- en medio de una sociedad donde no es raro sentirnos “anónimos” o “normalizados”, pareciera que necesitáramos echar mano de tatuajes o piercings para “remarcar nuestra singularidad…”-en medio de una civilización donde todo es cada vez más acelerado, nuestro cuerpo paga el precio de ser desoído y grita a través de un sin fin de enfermedades psicosomáticas o autoinmunes…-en medio de la publicidad que nos satura con la “propuesta” de un tipo de “belleza de catálogo” y de “una eterna juventud”, resulta difícil no ceder a la tentación de un cuerpo modelado más desde la demanda de fuera, que desde el propio deseo… -en medio de una cultura que nos hace estar más pendientes de lo externo que de uno mismo, reencontrarse con el cuerpo implicaría estar más presentes en nuestras propias sensaciones, emociones y vínculos…Por otro lado, el sociólogo y antropólogo David Le Bretón considera que el hombre, que ya no se realiza en esa sociabilidad ordinaria (demasiado manoseada por los Medios), puede alcanzar a través de su cuerpo una forma de trascendencia personal y de  construcción de su identidad. Así, el cuerpo se convertiría en el lugar de “la reconquista de uno mismo”.Sí, hoy estamos pagando un precio muy alto por reconocernos en nuestro cuerpo; por eso, te invito a encontrar un espacio y un tiempo  para “reconciliarnos” con él. Te espero.

97. “El cuerpo traicionado”

98. “El cuerpo olvidado…”

99. Cuerpos que hablan (y a veces gritan)

100. “El sabor del mundo”“El sabor del mundo” es un libro del pensador francés contemporáneo David Le Breton y resulta una particular antropología que pone el acento en los sentidos… Una propuesta para percibir de nuevo…, para re-percibir el mundo con una mayor apertura y profundidad.  Es que antes del pensamiento están los sentidos; “siento luego existo” podríamos decir… Se trata de sumergirse en el mundo, estar “en él” y no “ante él”; en una continuidad sensorial que habla de una nueva actitud, de una mayor hondura y receptividad que nos sustraiga de la vorágine del ritmo cotidiano, signado por la superficialidad y lo efímero. El autor nos propone una sensibilidad más atenta, abierta y disponible, para evitar que la realidad se nos siga escurriendo; por eso hablamos de una percepción nueva, que nos permita una representación ampliada y más rica del mundo.   No se está aquí resignando ninguna forma de conocimiento intelectual o dimensión espiritual, pero si estamos reivindicando los sentidos, que constituyen nuestra apertura inmediata al entorno… Abrirse al juego de la sensibilidad es una forma de ensanchar el mundo, desplegando nuestro campo de conocimientos, que resulta empobrecido si se lo reduce a lo estrictamente conceptual.  Percibiendo no sólo con “nuevos ojos” sino ampliando el abanico a todos nuestros sentidos, muchas veces limitados y acotados por la cultura, los marcos morales, la religión, que terminan sublimando el deseo y el gozo de tal modo, que uno se pierde la gracia de un sabor, un perfume, una caricia…  “El hombre nunca es un ojo, una oreja, una mano, una boca o una nariz, sino una mirada, una escucha, un tacto, una gustación o una olfacción, es decir, una actividad” -dice Le Breton-, ¡pero qué desconectados que vivimos de estas primeras impresiones!; cuando hemos caído en la trampa de la pura lógica o de la supresión de todo placer…  “El sentido no está contenido en las cosas como un tesoro oculto”, ¿pero qué pasó si se nos escamotearon las sensaciones de la infancia, empobreciéndolas con cuadrados intelectualismos y rígidos espiritualismos…? Te respondo que pasó: ¡nos robaron el arco iris del cielo y la frescura del pasto recién mojado por la lluvia!  Pero una sola sensación puede abrirnos los arcanos del recuerdo y sumergirnos en un mar de aromas y sabores para sentir como Marcel Proust, que del trozo de magdalena impregnado de té que se lleva a la boca, brota todo un mundo de calles, casas, jardines y flores de una infancia que se creía perdida…  Y más allá de que habitemos universos sensoriales diferentes, ¡de cuánta riqueza nos estaremos privando al quedarnos encerrados en las fronteras de nuestra cultura, refractarios al universo de sensaciones que nos pueden despertar las sensibilidades de otros hombres…!   Te invitó para oler, gustar, tocar el mundo que está ahí y sin embargo desconocemos. Te espero.

101. ¿“Tener Hijos” o “Ser Padres…”?

102. “¡Yo tengo el poder…!”

103. ¿Cómo se juega “el poder” en la vida familiar?

104. “la otra cara del conflicto…”

105. ¿Pelear o negociar?

106. La lógica de Maquiavelo (cómo pensar el poder)

107. ¿En qué “Dios” creemos cuando creemos…?

108. Del “culto religioso” a la “sacralidad del hombre”

109. Las Fiestas y nosotros: el sentido de celebrar

110. Encuentro con el Otro

111. “Las Nuevas Soledades…”¿Cómo se la vive la soledad en nuestras sociedades hiper-desarrolladas, donde se advierte su aumento creciente…? Ahí andamos con ella…, cada uno con la suya, algunos con soledades tan profundas que parecieran muchas… ¡Tantas veces la vivimos como una situación de “aislamiento”, como una experiencia de dolor frente a la vida y  los otros…!Para abordar el tema quiero echar mano de un muy recomendable texto de la  psicoterapeuta francesa Marie-France Hirigoyen titulado “Las nuevas soledades…” Ella  nos advierte aquí sobre la mala prensa de la soledad y nos invita a vivirla como un espacio de reposo y de regeneración, y sostiene que el término nos remite a una situación paradojal: por un lado la del sufrimiento que implica, pero por otro, la de alcanzar una cierta paz y libertad inédita… Advierte que es un mal de nuestro tiempo -frente al que hay que crear alternativas reales de comunicación-, a la vez que reconoce el valor indispensable de la autonomía. Sí, la soledad debe ser asumida como una instancia necesaria para nuestro crecimiento personal, por eso no hay que verla  como algo negativo. ¡Seguro que hay que aprender a vivir con los otros, pero también hay que aprender a vivir solos y saber lo que uno vale por sí mismo! Y si vivir solos hoy puede ser obviamente un duro desafío, también puede ser toda una elección…Los espero para revisar nuestras propias soledades…

112. Nuestros Padres: ¿una tarea inacabable…?

113. “La Vida Eterna” El escritor español Fernando Savater, frecuente visitante de nuestro país, nos plantea en su libro “La vida eterna”, que en medio de nuestra época tecnológica, las creencias religiosas vuelven a estar en el centro del debate, despertando pasiones, conmoviendo multitudes y provocando atentados terroristas. “En cualquier caso, Dios se abre paso a codazos de nuevo hasta el proscenio del teatro mundial”. Mientras que desde el pensamiento científico y materialista se escandalizan frente a una afirmación de este orden, no son pocos quienes consideran que hace falta algún tipo de fe sobrenatural para transitar la vida y sobre todo soportar la muerte. Nuestro filósofo nos lleva a preguntarnos en qué consiste creer, en que creemos cuando creemos y en las relaciones que pueden guardar nuestras creencias con el afán de inmortalidad. También nos lleva a interrogarnos sobre la diferencia entre credulidad y fe y sobre la importancia de una espiritualidad no dogmática…En definitiva, Savater nos invita enfrentar lo inevitable, sin tantas concesiones al pánico ni tantos excesos de esperanza. Nos vemos.

114. “La reflexión cotidiana”“La reflexión cotidiana”, probablemente el libro más reconocido del pensador chileno Humberto Giannini (1927-2014), es una verdadera arqueología de “la experiencia de lo diario”, que nos permite instalarnos en medio de las cosas, en el mundo común, para revalorizar el territorio y el tiempo “ordinario”.Siguiendo la “ruta” de su pensamiento, no se trata de “ir más allá” sino más bien de “adentrarnos aquí” y profundizar en lo obvio, en esas circularidad expresada por: el domicilio -la calle -el trabajo – la calle – el domicilio… “Lo cotidiano es lo que pasa cuando no pasa nada” afirma Giannini. ¿Puede ser esto sólo pura rutina?; ¿no cabe la posibilidad de que irrumpa algo distinto, inédito y misterioso cada día…? ¿Acaso no se trata ya de un salir del “útero de la casa” a la “disponibilidad para el otro”, en el ejercicio de la tarea cotidiana…? Si esto es así, ¿puede la vida, en tanto hondura…, en tanto encuentro con los demás…, ser un tedio…?Giannini, como lo hiciera Heidegger -como lo viviera Heráclito en los orígenes del pensar filosófico-, nos invita a descubrir lo maravilloso en la trama de cada día: “Acérquense que también aquí, junto al horno de pan, en este lugar vulgar, donde todo lo que se hace y se siente, todo actuar y pensar, son conocidos y usuales, esto es: cotidiano, también aquí hay dioses…”Los espero para reflexionar juntos.

115. Tendiendo Puentes…

116. Refranes y Sabiduría Popular

117. Epicúreos, comunidad de amigos

118. ¿Vos sos el que querés ser?

119. Títeres del pensamiento