Vino filosófico es un espacio de reflexión sobre la propia existencia, un momento de intercambio de ideas sobre lo que nos pasa, una ocasión para hacer una pausa en nuestra rutina.

¿Cuál es la finalidad?: acercar la filosofía a la gente, porque se parte de la idea de que nuestra disciplina tiene que perder su acartonamiento y no puede quedar reducida a las cátedras universitarias o a exclusivos encuentros académicos. Debe también llegar al varón y la mujer común, para que esta “filosofía práctica” le ayude a pensar su propia realidad y a vivir mejor, asumiéndose más auténticamente.